Jens era alguien que apenas hablaba delante de extraños. En cuanto a Robbie, charló con el anciano de forma agradable: “Vengo a recoger a mi hermana, Abuelo. Se llama Angel y está en el último curso”.
El anciano era prolijo. Miró a Jens y a Robbie. Se llenó de cumplidos. “¿Oh? Ustedes tampoco se ven muy jóvenes. ¿Han ido a la universidad? ¿En qué estaban pensando sus padres? ¿Por qué han dado a luz a otra hermana para ustedes? Otras familias prefieren a los hijos antes que a las hijas, y se pel