Al final, Bebé Robbie les envió otro mensaje de texto. No había palabras, solo algunos puntos suspensivos.
Era como si Angeline pudiera oír el suspiro de impotencia del chico mientras él miraba al cielo.
Como madre de mente más abierta, Angeline trató de discutir cuidadosamente el asunto con Jay. “¿Qué tal si dejamos que lo intente?”.
Nubes oscuras cubrieron inmediatamente el apuesto rostro de Jay. Su mente estaba llena de imágenes de trenzas sucias en ese momento, coletas desordenadas y o