Ante las continuas insinuaciones, molestias y engaños de Josephine, Rose dejó de insistir y se apresuró a ir al hospital.
Afortunadamente, los indicadores del análisis de sangre que el médico le hizo a Jay fueron alentadores, por lo que lo trasladaron a una sala general. Cuando Rose entró en la sala, fue recibida con una mirada hosca en el rostro de Jay y un aura desagradable que emanaba de él.
En la cama del hospital, junto a él, había una joven paciente que había estado mirando a Jay como un