Finn estaba entre risas y lágrimas.
Quizás porque Bebé Zetty a menudo le confesaba sus pensamientos a Finn, así que frente a esta gran confesión, Finn trató de rechazarla de todos modos.
Como siempre, miró a Bebé Zetty con impotencia y le dio unas palmaditas en la cabeza antes de decir: “Zetty, ¿cuántas veces lo tengo que repetir para que entiendas? Eres mi hermanita más preciada y te cuidaré bien. Pero eso no significa nada más”.
Bebé Zetty le apartó la mano. “Ya no soy una niña. Te estoy