Angeline estaba estupefacta ante este repentino encuentro. Nunca había pensado que él la vería en el estado en el que se encontraba ella. Para ella, este encuentro no fue una sorpresa alegre, sino una sorpresa inesperada.
“Déjame ir. No me voy a casa contigo. Nos hemos divorciado, y si estoy viva o muerta no tiene nada que ver contigo ahora”, dijo desesperada.
Realmente había esperado que Jay renunciara a ella. Su autoestima se había desintegrado por completo debido a los constantes ataques de