Angeline nunca esperó que Jay llegara tan rápido. Su delicado y bonito rostro de repente tenía una expresión de culpa.
“¿Jaybie?”, gritó ella con voz temblorosa.
Jay estaba agitado en ese punto, su furia emanaba a su alrededor.
Sin embargo, no podía estar enojado con Angeline, por lo que no tuvo más remedio que dejar de lado su enojo.
Después de reprimir su ira, Jay caminó lentamente hacia Angeline, se puso en cuclillas y la abrazó.
“¿Por qué no me dijiste que ibas al hospital? ¿No sabes qu