La mirada de Jenson se posó en las manos de Whitney. “Suéltame”, ordenó fríamente.
Whitney lo apretó con más fuerza y le lanzó una brillante sonrisa. “Tengo algo que decirte, pequeño Jens”.
“Adelante, entonces”. Jenson parecía impaciente.
Una sonrisa tímida brotó de los ojos de Whitney. De repente se puso de puntillas y presionó sus delicados labios sobre los de Jenson.
Como golpeado por un rayo, Jenson la miró con una mirada fría y furiosa.
Como una niña sorprendida haciendo cosas malas,