Jay le dio a Angeline una mirada provocativa. “¿Me estás amenazando?”.
Una pizca de culpa emanó de los ojos de Angeline.
Aunque cuando pensó en lo obediente que era él al servir a Marilyn en casa, una oleada de celos la abrumó.
¡Él serviría a Marilyn por la noche y la serviría a ella durante el día!
¡Eso era justo!
“¿Y qué si lo estoy haciendo?”, dijo Angeline.
La mirada de Jay se oscureció. “Prefiero que Tempestad muera con dignidad que vivir con humillación”.
Angeline: “…”.
Su tono se