Eso fue tan cruel para Jenson. ¡Estaba tan asustado que su voz casi se volvió muda!
A Jay no le importaban ni un poquito las necesidades de cualquier otra persona en el coche, pero no podía ignorar las emociones de su precioso hijo. Le preocupaba que la salud mental de Jenson se empeoraba aún más si Jenson se volvía emocionalmente inestable.
Jay pisó el acelerador y el coche casi voló.
En el camino, Jay conducía con una cara hosca mientras le preguntaba enojado a Rose, "¿No me digas que es tu