Jay nunca había sentido tanta desesperación en su vida.
Fue tan duro que él, un hombre valiente y enamorado, no se atrevió a identificar el cuerpo de su amada, ni asistió a su funeral, ni visitó su tumba...
Él no se atrevía a acercarse a nada que le recordara a ella, y había reprimido cuidadosamente todos sus sentimientos.
Escondió la melancolía y la nostalgia que se mostraban en sus ojos y reanudó su habitual actitud tranquila y distante. "Tú no eres yo, así que ¿cómo sabrías lo que sient