DOMINIC THORNE
La silla del director nunca pareció tan incómoda.
Intentaba concentrarme en los reportes financieros del último trimestre, pero mi mente no estaba en los márgenes de ganancia ni en la adquisición de equipo nuevo. Mi mente estaba unos pisos más abajo, en el ala de neurocirugía.
Grace había vuelto al trabajo hoy.
Sabía que era lo que ella quería. Era una médica brillante, dedicada, y eso lo admiraba de ella. Pero la idea de tenerla lejos de mis ojos, expuesta a las miradas de otros