Pasan los días y Marcos estaba despedido del hospital haciendo que él se volviera loco de coraje, sabía que era Leonardo por lo que avienta una botella de licor que tenía. «Ojalá que mueras Leonardo Rosas y me dejes el camino libre para Eloísa y para mí, no dejaré que seas feliz con ella, no te dejaré de eso, me encargó yo» pensaba mientras tiraba todo lo que tenía en el pequeño bar que tenía en su departamento buscando desesperadamente unas sustancias que le harían sentir bien.
Estaba harto de