― Mi amada Eloísa ¿Dónde estás? ― susurraba llorando sobre la foto. ― Porque cada vez que quiero buscarte no puedo ― respondió Leo agachando la mirada, sintiéndose impotente. ― Porque cada vez que quiero buscarte no puedo ― susurraba Leo echando su cabeza hacia atrás quitándose las lágrimas con fuerza. ― Porque no puedo perdonarte ¡Por qué! ― gritaba Leo por último poniendo sus manos sobre su rostro llorando amargamente extrañaba tanto a Eloísa que le era difícil olvidarse de ella, tan solo des