—Michel, cálmate —dice mientras toma mis manos —ves lo que me haces hacer por tus modales —se justifica.
—Lo mataste —susurro y lo miro —eres un asesino —lo miro nerviosa.
—No lo soy. —Lo hice por ti —me mira fijamente —así que ya sabes, ni se te ocurra hacer otra estupidez para que nadie más pague por ellas —me amenaza.
Llegamos, me ayuda a bajar del auto. No podre borrar esas imagines de mi cabeza, estoy en shock, Marcia se acerca a nosotros.
—Señor ¿Que tiene la señora? —pregunta, yo miro a