—Te lo ruego Brayiam —digo suplicante, se levanta de encima de mí.
— ¿Cómo? ¿Qué? ¿Eres virgen? —Pregunta confundido, asiento algo apenada — ¿Cómo? si tengo entendido que tú y el desgraciado de Aron se quedaron juntos dos días —asiento sorprendida — ¿Cómo sabe eso? —pienso.
—Pero no pasó nada. Besos, caricias, pero nada más, te lo juro por mi padre —le digo asustada y asiente —déjame ir te lo ruego —le suplico, nunca antes me había humillado tanto.
—Yo no voy a tentar a la suerte —dice con dulz