veia a Jay casi todos los días! ya me estaba hartando! estaba desesperada! es que el no paraba nunca!
- que quieres!-
le grite abriendo la puerta del apartamento donde vivía con mi padre
- que preciosa te ves hoy -
yo puse los ojos en blanco
- quieres un café?-
me preguntó el sonriente yo le cerré la puerta en la cara y respire profundo, estaba muerta de cansancio! me había tocado un turno muy malo, estuve toda la noche despierta y este imbécil llegaba a perturbar mis preciosas horas de sueño!