llegué al gimnasio más temprano que nunca, mi padre que ya estaba allí y me miró raro, yo trate de sonreírle, pero la verdad es que me sentía como una verdadera mierda!
- te sientes bien?-
yo le sonreí, y me acerque a el, el miró el café que tenía en la mano y después a mi.
- maravilloso! te traje café!-
le entregue el café que había comprado para Leandro, tenía que hablar con el, pero el bastardo no había llegado!
- Leandro aún no llega?-
le pregunté sentandome a su lado.
- no... y eso es lo r