Capítulo 23 Un juego de dos.
Sus manos se aferran con fuerza sobre mis hombros, hincando sus uñas en mi piel, es inevitable no sonreír por cuan excitada la tengo, luego me rodea la nuca con sus brazos apretándome con fuerza, su cabeza se echa hacia atrás cuando dejo besos húmedos en su cuello y alcanzo su clavícula, dios los jadeos y gemidos que salen de su boca están volviéndome loco.
— Me gusta tu piel — murmuro aferrándome a su cuello y mordiendo con más fuerza.
— Sin marcas Zero — jadea en mi oído y rio suavemente
— ¿P