Carmilla
—Estás loco —repliqué enojada —No, me reuso a tal cosa
—Mira niña, o te deshaces de ese bebé o me deshago yo de él, teníamos un trato y ahora lo cumples —dijo enojado —Te conviene hacerlo tú misma, puedes dejar al niño en algún lugar mejor o yo se lo daré a los lobos
Tales palabras tan crueles me partían el corazón, tenía miedo, ansiedad, ¿Qué era lo que estaba diciendo este hombre?
—Tienes hasta mañana, ni un minuto más, cuando te deshagas de él, vendrás a trabajar para mí —dijo co