—Lo siento… no debí hacerlo así, no debí dudar de ti de esa manera… entiendo que ya no confíes del todo en mí
Se pasó una mano por el pelo, agotado, soltó otro suspiro.
—Si no quieres ir a cenar está bien… —añadió— lo entiendo
Dio un paso atrás, como si aceptara que había perdido algo que no sabía n