Un silencio pesado se instaló entre nosotras y sentí un nudo en la garganta, sin saber cómo decirle la verdad sin volver a romperle el corazón.
—Mel, ya no tienes que preocuparte por ellos —intenté responder, forzando una sonrisa—. Todo eso quedó atrás. Será mejor que lo olvides y pienses en recuper