El psicólogo dejó el manual y la sostuvo de inmediato.
—¡Cuidado, Rebeca! ¿Estás bien?
—Es la pierna que todavía me falla. El dolor apareció de repente y no puedo apoyar bien el pie…
Él pasó un brazo alrededor de su cintura y la ayudó a sentarse sobre el borde acolchado de la máquina. Rebeca se afer