—¿Quién diablos te crees para botar las cosas de Rebeca? —tronó cruzando la habitación en dos pasos
Me puse de pie de inmediato y por un segundo, solo un segundo, me quedé congelada porque las palabras del abogado seguían retumbándome en la cabeza, mató a mis padres, me mató a mí y ahora va por Mela