—¡No le hagan caso! ¡Ella no tiene poder en la empresa! ¡No puede despedirnos! ¡No puede hacer nada! ¡Solo habla!
Apenas terminó la frase…
PUM.
Le di una bofetada tan fuerte que la cabeza le giró y cayó otra vez al piso.
Un murmullo recorrió a los demás empleados. Algunos retrocedieron. Otros se