LUNA
ZAIA.
"¿Te he dicho ya que estás preciosa esta noche?", me susurra alguien al oído.
Se me entrecorta la respiración, sin notar que se acerca y casi me doy la vuelta cuando una mano me toca la cintura, deteniéndome.
Su olor me inunda la nariz y sonrío, ladeando la cabeza y sacando los ojos juguetonamente hacia Atticus.
"Dos veces, en realidad", digo en voz baja, sorbiendo un poco de champaña de mi copa.
Él sonríe. "Supongo que no puedo expresarlo lo suficiente".
Estoy a punto de respo