Al día siguiente decidí ir al restaurante, Natalie tenía razón, necesitaba cerrar lo que comencé con Andrew, no podía solo vivir escondida.
—Buenos días, señora ¿Ha visto a Andrew? — le pregunté a su madre.
—Aún debe de estar descansando, ayer tocaron en un pueblo y el viaje nocturno fue muy agotador ¿Has pensado en su relación?
—Si, de eso quería hablar con él, cuando lo vea dígale que quiero hablarle.
—Está bien mi niña.
Tenía la tarjeta de Natalie en mis manos, no me decidía a llamar, pero a