A la mañana siguiente, Diana no pudo levantarse sin importar que, le costaba tanto levantarse de la cama, Enzo estaba muy angustiado y un poco arrepentido. La había mantenido despierta un par de veces la noche anterior.
—Duerme un poco más— Enzo acomodo con consideración a Diana en la cama. La arropó y le permitió seguir durmiendo.
—Enzo... por favor no olvides lo que prometiste.
—No lo olvidaré.
La mente de Diana estaba confusa. Después de ser acostada nuevamente a la cama, inmediatamente