—No aceptaré su muerte y nadie me hará cambiar de opinión —Diana se dio la vuelta presa del pánico, pero no había espacio para que retrocediera.
En medio de su desesperación, rompió el espejo detrás de ella con su codo, tomo un trozo de vidrio y lo apunto directamente hacia Christopher, para protegerse. Al mismo tiempo, enterró su cuerpo en un rincón sin dejar espacio para que Christopher la tocara.
—Ni se te ocurra acercarte a mí —siseo Diana
—Es en vano que te aferres a eso Cuñada, ¡Nadie pue