Como de costumbre, me presenté a las oficinas veinte minutos antes que el resto del equipo para encontrarme con el joven Ariel, la investigación había guiado a mi subordinado hasta un pequeño grupo de personas de la Universidad local. Al parecer, un reporte policial había cambiado de clasificación de manera poco regular, ya que había pasado de ser una investigación de homicidio a un caso cerrado de muerte accidentada. La causa de la muerte parecía ser una grave lesión en la cabeza, lesión que a