Punto de vista de Seraphine.
Ya no estoy sola. Su obsesión es desmedida. Guardias en la entrada de mi pasillo. Sus sombras me nublan la vista. Alrededor de mi habitación. No puedo moverme ni un centímetro sin su consentimiento. Se me secó la garganta. Tenía tanta sed que casi se me quebraba la voz.
Me temblaban las piernas. Me senté un buen rato para estirarlas. Tenía la boca pálida y la lengua plana. Me dirigí a la cocina a buscar agua y algo de comer. Los guardias estaban en alerta; las sirvi