Simón Zimmer se había quedado paralizado después de escuchar a los "amigos" acusándolo de tales cosas, miró a la pandilla de sinvergüenzas con asombro.
“¡Todos ustedes me incriminaron! ¡Este siempre fue su plan!", les regañó Simón.
“¿Te obligamos? ¿Te dijimos siquiera que vinieras?”.
"¡Estabas haciendo esto por tu propia voluntad desde el principio!".
"¿Siquiera te tocamos en algún momento?".
Simón se quedó en silencio.
Tal como decían los sinvergüenzas a los que llamaba amigos, lo hizo to