¡Clanc!
La espada en la mano de Navaja mostraba un brillo aterrador mientras se reía entre dientes con frialdad.
Puesto que ya se había expuesto, no era necesario de que ocultara su identidad.
Su bien escondida esgrima de las Naciones Insulares se desató en este mismo momento.
Cada uno de sus movimientos era mucho más refinado y mortal que el de Akio Yashiro.
¡Clanc, clanc, clanc!
Sus ataques eran cada vez más feroces.
“Ya que eres un Isleño...”, dijo Harvey después de mostrar una ligera