La amante del Hermano Fly, Becca Day, soltó una risita tranquila.
"¡Cariño, este hombre está actuando tan arrogante! Ni siquiera se inmuta ante ti".
"¡No tiene idea de lo que le conviene!".
Al escuchar esas palabras, la mirada del Hermano Fly se volvió fría como el hielo.
Llevaba muchos años en la calle peatonal. Incluso si el primero al mando de la comisaría de la zona se topaba con él, tenía que mostrarle respeto.
¿Quién habría imaginado que ese cabrón, que apareció de la nada, sería tan