Narrador
Observando con desdén a Atlas, Dante se mantuvo en silencio a la espera de una respuesta que salió de este casi enseguida.
—¡No es tu problema!
Movido por la ira contenida en su cuerpo, Dante tomó el brazo de Abril, y tirando de él, pretendió llevársela, alejarla de Atlas, quien en su ausencia se pegó a ella como una sanguijuela y plantándose firme en el suelo, Granfort no se lo permitió.
—¿Qué quieres Dante? ¿Qué haces aquí?
Deduciendo que él se hallaba en el lugar por su amante, Abri