El estruendo en el lugar era digno de preocupar, las cosas sonaban de un lado a otro, era un completo rugido en la habitación
Las cosas iban de un lado a otro, los gritos no podían hacerse esperar, los sirvientes se observaban los unos a los otros, todos parecían esperar por quién iría al lugar
Nadie se atrevía en realidad, ¿quién sería tan tonto para hacerlo? La verdad era que nadie deseaba hacerlo, más cuando les había ido mal en ocasiones anteriores
Justamente como hacía unas semanas, en don