Capítulo 18: Estado de alerta.
Al día siguiente, alrededor de las diez de la mañana, Dante abrió los ojos debido al constante sonido de la vibración de su teléfono, lo cual, lo hizo gruñir con irritación.
Molesto, el joven intentó alcanzar su teléfono, sin embargo, al sentir la piel desnuda de su compañera sobre él, aquel infernal ruido pasó a segundo lugar, por lo que el brazo que había salido de las cálidas mantas volvió enredarse en el cuerpo de Anna.
―Te amo tanto… ―susurró acariciando la piel de su compañera, quien se r