Mundo ficciónIniciar sesiónAunque le costase admitirlo debía de ser sincero consigo mismo. Le agrada más de la cuenta la compañía de su editor porque las cosas sucedían si premeditaciones como aquella tarde que decidió ir a casa de Dominic a tomar ese té que con tanta ilusión este le ofreció y que, sin pensarlo dos veces, terminó aceptando. Y ahora, una semana después, aún no podía sacarse de la mente todo lo vivido esa tarde.







