Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 46
Aiko se encontraba a solas en la habitación, en silencio, a la espera. Era casi de noche y ella permanecía en la única parte de la casa que había sido su refugio en los últimos días y se había negado a abandonarla, ni para comer. No quería confraternizar con aquellas personas que hasta ahora habían sido sus sirvientes y que conocían su situación, pero no hacían nada por ayudarla porque servían a un solo amo y ese era su esposo. No los culpaba, pero tampoco iba a quitarles






