Mi madre salió de prisa en cuanto me vio y llegó a abrazarme.
—¡Cariño! ¡Qué enorme está el bebé! —tocó mi vientre —. Hace tanto que no te veía, ¿cómo has estado? ¿En serio has tenido tanto trabajo? Me hubieras avisado que venías y te hago tu comida favorita.
—Estoy bien, mamá —entré a la casa —. Deric llegó y aproveché para que me trajera a casa, tengo unos días de descanso.
Mi madre miró a Deric y él aceptó algo nervioso, pero ella estaba tan emocionada que no se dio cuenta.
—Pues me aleg