Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas puertas del ascensor se abrieron y frente a los ojos de Angeline se reveló un hermoso y lujoso lugar.
—Pasa por favor— la invitó a seguir.
Angeline avanzó con pasos temerosos por el amplio vestíbulo, los pisos de mármol blanco y los techos de más de seis metros de altura le brindaron una sensación de espacio inigualable. Nunca en su vida había vista tanto lujo. Frente a ella se aprecia una hermosa mesa







