Me levanté de la banca y antes de salir del jardín de la casa cural el sacerdote volvió a hablar.
—Blanca, tu actitud es admirable, —el corazón se me comprimió—. Créeme, conozco tantos conceptos y no todos los seres humanos tienen esa capacidad de respeto por sí mismo, y si a eso le sumamos la errada modernidad, y el mal enfoque de la igualdad por parte de algunas ideologías, las cuales solo están haciendo daño. Veo con tristeza cómo se dejan seducir por el entorno. —regresé un poco a la banca,