Regreso a la habitación de Elise donde acaricio su mano, mirando a la mujer que si estuviera despierta, me pediría clemencia por el hombre al que mataré en medio de la plaza. Aunque debo reconocer que Elise no es la mujer gentil que recuerdo y eso, quizás sea por los recuerdos de sus anteriores vidas cuando no estaba en su mundo.
— Debió ser duro para ti sufrir tanto solo por amarme. — susurro con dolor.
Con lo que me ha confesado ese molesto hombre, detesto más a esos dioses que se creen sie