POV DE ISABELA
El aire acondicionado de YCD Tower zumbaba con una monotonía que me taladraba los oídos, un contraste absoluto con el caos que rugía en mi pecho. Eran las diez de la mañana y ya había consumido tres tazas de café negro, tratando de que la cafeína mantuviera a raya el cansancio de una noche de insomnio. Mateo se había quedado en la casa del norte con Martha y un equipo de seguridad reforzado, pero sentía un vacío físico en el abdomen cada vez que recordaba que no estaba a mi lado.