POV DE ISABELA
El amanecer en nuestra nueva casa en el norte no trajo la paz que Ethan esperaba, sino una sensación de vigilancia constante que se filtraba por las rendijas de las cortinas. Me desperté antes que él, sintiendo el peso del bebé y una extraña opresión en el pecho. Al bajar a la sala, encontré a Ethan frente a la chimenea apagada, mirando las cenizas con una intensidad que me hizo detenerme en el último escalón.
—¿Ethan? ¿Pasó algo anoche? —pregunté, envolviéndome en mi cárdigan pa