POV DE ISABELA
El silencio que dejó Ethan al salir de la habitación fue ocupado rápidamente por la pesadez de mi propia mente. Me quedé mirando la puerta, sintiendo todavía el rastro de su beso en mi frente, ese pequeño gesto que se sentía como un escudo contra todo el veneno que Javier había esparcido horas antes. Pero mi paz duró poco. Apenas diez minutos después de que él se fuera, Martha entró en la habitación con el rostro desencajado y las manos apretadas contra su delantal.
—Isabela, niñ