POV DE ISABELA
El ardor en mi pecho no era por la acidez del embarazo, sino por la mezcla de rabia y miedo que Javier siempre lograba inyectarme en las venas. Lo vi irse, vi cómo su auto desaparecía, pero sus palabras se quedaron pegadas en el aire como una neblina tóxica. Mercancía dañada. Apreté los puños hasta que las uñas se me clavaron en las palmas. No soy mercancía. Soy una mujer. Soy una madre.
Ethan seguía a mi lado, respirando con dificultad, con los nudillos ensangrentados por el gol