—¡Mamá!— gritó Gina, asustada— Ryan, llevémosla a sus cuarto— luego miró a Lía alarmada— dime qué le pasa a mi madre ¿está enferma? ¿por qué se desmayó?
—No… yo no se nada, ella es fuerte como el roble, jamás se siente mal. De verdad no se qué le sucede— respondió la mujer pareciendo verdaderamente anonadada. Cosa que le hizo pensar a Gina, que no sabía nada en realidad.
—No importa— habló la joven— lo averiguaré.
Una vez que Ryan llevó a la habitación, la acostó en la cama y tocó su mano, obse