Una semana después
—Cariño… despierta, tienes que abrocharte el cinturón— dijo Ryan tratando de despertar a Gina.
La joven abrió lentamente los ojos e intentó enfocar la mirada. Bostezó y se frotó los ojos tiernamente. Ryan sonrió y le dio un suave beso en la mejilla, le agarró la cara y la obligó a que lo mirara a los ojos.
—No hagas esos sonidos que no respondo. Eres demasiado irresistible y terminaré diciéndole al piloto que continúe volando— dijo medio en broma, medio enserio.
—¡No!— ella r