Gina se despertó perezosa, el clima estaba especial para seguir acurrucados y continuar durmiendo. Sin embargo, debía hacer muchas cosas. Trató de levantarse de la cama sin despertar a Ryan, pero no tuvo tanta suerte. Apenas puso un pie sobre la alfombra, su hombre la agarró de la mano y la tiró encima de el.
—No te irás a levantar ahora ¿verdad?
—Pues si, de hecho, es lo que pretendo hacer. Tu también deberías ¿acaso no piensas ir a trabajar?
—No. planeo dedicarme a ti todo el día, imagino qu