Retiró mi tacón con suma delicadeza, antes de levantarse y volver con el botiquín, sin pensarlo demasiado, se sentó a un lado y tomó mi pierna dejándola sobre las suyas para examinar mi tobillo. Él parecía dominar todo con eficacia, sin lastimarme al revisarme, pero yo me sentía muy extraña de esta manera.
Podía sentir sus manos en mi pie al revisarlo y tuve que controlarme para no retirarlo.
— No debes preocuparte, es una lesión leve, los luchadores de la elite con los que entreno se lesionan